28.11.08

MI SOBRINO

Hoy me he dado cuenta de lo absurdos que somos los adultos gracias a mi sobrino.
Mi sobrino tiene cinco años, y es listo como un ajo (como un ajo de cinco años), el caso es que hoy, al tío, se le antojó ir al parque a jugar con su balón nuevo. Hacía un frío del carajo y maldita la gana que tenía yo de bajar con el niño, pero haciendo un esfuerzo y pensando en que el pobre crecería con un trauma irremediable si no le hacía caso, decidí llevarlo.
Yo no se absolutamente nada de niños, no tengo ninguna experiencia en la materia y mi mente privilegiada, al ver el día de perros que hacía, pensó en que para bajar a la calle había que vestir al enano como si fuese a Groenlandia. Yo me puse un abrigo, pero a él le casqué una camiseta de felpa, dos chaquetas, el abrigo, una bufanda y un gorro por si tenía frío en las orejas. El crío a medida que lo iba vistiendo se ponía cada vez más rojo, supuse que era de la emoción por salir, en fin… La verdad es que si se me cae por las escaleras mientras bajábamos de casa, no le pasaría nada, porque con tanta ropa el tío rebota seguro... Cuándo lo tuve bien empaquetado, le di a Don Pin Pon la pelota y salimos.

La verdad, llegar al parque nos llevó lo nuestro. Por el camino nos encontramos a la vecina en la escalera… Hombreee Manolitoo, cuánto tiempo sin verteee, hay que ver que grande estás, me das un besito? Y antes de que pudiera impedirlo, Manolito el pobre, halaaaaa, todo lleno de babas de la vieja… la señora no lo soltaba y yo venga a tirar del enano… buff que cruz… porfín conseguí hacer palanca y Manolín y yo salimos disparados escaleras abajo con tanta fuerza que casi nos matamos...
Luego nos cruzamos a la del kiosco… Manoliiiiito, pero que guapo estas!! Y que grande… dame un besito!!... Y otra vez a llenar al niño de achuchones y besuqueos… El tío me miraba debajo del gorro como diciéndome… si vuelves a dejar que me hagan esto te mato.
Y tenía toda la razón porque hay que ver que paciencia tienen que tener estos santos niños… Entre mi casa y el parque hay dos manzanas, y en ese trayecto, al enano le preguntaron seis veces como se llamaba, cuatro que si le gustaba mucho el fútbol, nueve cuantos años tenía y cinco le confirmaron que estaba muy grande. Mi sobrino bizqueaba ya de dolor cuando se le acercaba alguien y yo veía que de un momento a otro les iba a contestar… ya se que estoy grande… tan grande como tu culo, foca, que yo no se si lo ve el resto, pero desde aquí abajo parece que lleves un oso panda debajo del abrigo… o cosas como… pero que guapo eres!! este niño ha salido a la familia de su padre!… hacían que yo visualizase a nuestro tío Paco, que está gordo, le faltan dos piños, es calvo y con chepa… y ya veía al enano pensando… hostia señora, no me diga eso! Vengo ahora tía, voy a ponerme justo delante de ese columpio a ver si ese niño me pega un zapatazo en toda la cara y me manda pal otro barrio y así acaba esta agonía.

La verdad es que después de ver eso he llegado a la conclusión de que el ser humano a medida que se va haciendo mayor se va volviendo absolutamente gilipollas, y que el coeficiente intelectual debe de ir mermando con el paso del tiempo, de ahí las chorradas estas que se nos ocurren.

Llegamos al parque, yo solté a Manolito michelín en el césped y me dispuse a vigilarlo mientras me sentaba en un banco. La verdad es que al tío se le veía feliz, amantado como un garrulo pero feliz de la vida con su pelota. Allí estaba él, en una esquinita, sin molestar a nadie, jugando tranquilamente. Pero ya se sabe que con chiquillos este estado de paz no suele durar mucho… la cosa es que mi sobrino en un alarde futbolístico le pegó un cañonazo a la bola de cuidado. La pelota salió disparada, con buena trayectoria (dicho sea de paso), e impactó directamente en el careto de un niño que estaba en un columpio.

Buenoooo… teníais que ver el panorama.
El mequetrefe impactado era uno de esos mocosos con pantaloncito blanco y jersey de cocodrilo, que parecía sacado de una revista de decoración de niños. El chaval empieza a llorar como un poseso y a señalar a mi Manolito con su mano divina de la muerte y mi sobrino miraba para él con la boca abierta, como diciendo…tío tu eres tonto, no me jodas y cállate de una vez, que he tenido un día…
El caso es que el proyecto de pijo este, se baja del columpio, y empieza a correr hacia Michelin-boy con el puño levantado mientras profería una serie de grititos tipo hiiiiiiii, hiiiiiiiii…. Yo exactamente no se que pretendía hacer el enano, se ve que con el impacto no le dio tiempo de baremar las posibilidades que tenía de ganar un combate tipo, la abeja maya contra la masa… el caso fue que Manolito esperó a que la loca esta se le acercase, y cuando lo tuvo a tiro, echó el brazo para atrás y le arreó un sopapooo… que con la misma fuerza que llegó el pijo, así salió disparado. De hecho visto desde el banco, se apreciaba perfectamente que mi sobrino no había tenido que hacer el mínimo esfuerzo, solo estiró el brazo y el otro enajenado mental, el solito se empotró.
He de reconocer que desde el principio el niño pijo, me cayó fatal, y cuando lo vi cao en el suelo, estuve a punto de soltar un toooooooomaaaa !!!, desde el asiento…

Y claro, de tal palo, tal astilla. Cuando floripondio estaba en el suelo, aparece la madre en acción. Bueno, buenooo… la hermana de la duquesa de Alba parecía!! La tía toda enjoyada, de taconazos, con una coliflor en la solapa… se acerca la flipada y empieza a gritarle a mi gordito… que si hay que tener más cuidado, que si era un bruto, que si a floripondio le había roto la napia,… y claro, llegado a ese punto, tuve que entrar en acción… porque por otra cosa no me mojo… pero que se metan con mi peque me pone de una mala lecheeeee…
Allá entro yo en la batalla, toda remangada y toda llena de razón, gritándole a la Onasis de la vida, que se callase, que había sido todo un accidente, que era una histérica y que los niños son así …Y como dice nuestra amiga… se lió parda…
La cosa es que el tema se calentó y nosotras casi nos pegamos. Yo me acordé de toda su familia, ella decía que me iba a denunciar, estuvo a un tris de sacarme un ojo con una de sus esculturales uñas, yo a punto de ahogarla en la fuente… Dijo que sus abogados vendrían a por mi…yo le expliqué muy gráficamente dónde podía meterse a sus abogados, dijo que no tenía educación, yo le dije que era una snob engreída…y así estuvimos un buen rato dando un espectáculo de circo.

Cuando la cosa estaba ya muy fea, e irremediablemente aquello iba a desembocar en tragedia, cuando ya estábamos a punto de zoscarnos como dos buenas leonas defendiendo a nuestros cachorros… levantamos la vista para ver donde coño estaban los dos mocosos y nos encontramos a mi Manolito y a la abeja maya compartiendo el bocata y jugando en una esquina tan tranquilamente con la puta pelota mientras nos miraban como diciendo… y yo de mayor voy a ser así???

En fin… sin comentarios.

3 comentarios:

Belén dijo...

Me ha encantado... He reido tanto que se me han saltado las lagrimas.

Espero que algun dia tengas un sobrino asi.

Besos

Anónimo dijo...

Bueno bueno bueno. Estoy encariñadito del niño michelín, jjeje. Seguro que es una buena pieza... xd
besos.
Adri

Chusa dijo...

Gracias chicos, cuánto hay que aprender de estos enanos!!
bss